Museos de Tenerife
05/01/2018

Las musas de los patios

Varios patios y jardines de los museos están habitados por musas de cuerpo esbelto y larga cabellera. Se trata de bellos ejemplares de la palmera canaria (phoenix canariensis), una joya de la flora endémica de las Islas Canarias, presente en todas las islas del archipiélago. Se caracteriza por su tronco recto, no ramificado, y puede llegar a alcanzar los 20 metros de altura, o incluso más. Tiene una copa esférica formada por grandes hojas. Los dátiles, denominados támaras, son de color anaranjado, y de menor tamaño que los de la palmera datilera. Las hojas son muy largas, pudiendo medir entre 4 y 6 metros. Se trata, además, de una especie dioica, y florece en invierno y primavera. En la naturaleza se desarrolla en zonas bajas y medias, habitando hasta los 1100 metros sobre el nivel del mar, preferentemente, en cauces de barrancos y zonas húmedas. Constituye preciosos palmerales, o compone bosques termófilos con otras especies (dragos, sauces, sabinas, etc.).

A lo largo de los siglos se ha aprovechado este recurso natural de diversas formas. Sus dátiles, como forraje, y en infusión por sus propiedades medicinales, antitusiva, pectoral y estomacal. Sus troncos como vigas. Sus hojas para barrer, para cubrir la techumbre de las cabañas, y para confeccionar artículos de artesanía, como cestos, esteras, escobas y sombreros. La savia, llamada guarapo, se extrae del cogollo apical para elaborar la deliciosa miel de palma.

En las zonas con mucha humedad, se puede observar que, a su vez, sobre las palmeras crecen otras plantas más pequeñas, como los verodes (aeonium).

Se pueden admirar varios ejemplos en el Museo de la Naturaleza y el Hombre, y en ambas sedes del Museo de Historia y Antropología (Casa de Carta y Casa Lercaro). Además, en la sala de botánica del Museo de la Naturaleza y El Hombre se encuentra información más detallada.

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