Centro de Documentación de Canarias y América
Publicado el 21/03/2018

Tidbit: «¡Viva mi Rey!», por Nicolás Estévanez

Hoy Día de la poesía, propuesto en 1998 por la Unesco, «con el propósito de consagrar la palabra esencial y la reflexión sobre nuestro tiempo», el Tidbit del CEDOCAM presenta este poema de Nicolás Estévanez. Nadie como él podía escribir una poesía como la que presentamos a continuación donde la pasión y el amor por su tierra, conjugado con su particular sentido del humor, se ponen de manifiesto en cada estrofa, en cada verso.

¡Viva mi Rey!

(Inédito)

Su alteza, el Pico de Teide,

una Alteza de verdad,

es el rey de las montañas

y el príncipe de la mar.

El Pico de Mulhacén

y el cerrillo de San Blas,

son dos míseros enanos

donde nuestro Teide está.

El Vesubio, es famoso,

famosísimo volcán,

en parangón con el Teide

es un mojón nada más.

Y el Etna, tan celebrado

como fue en la antigüedad,

ni de cerca ni de lejos

se le puede comparar

con mi augusto soberano

que es verdadero titán.

Nuestro Pico es una Alteza;

más que Alteza: Majestad;

él domina las borrascas

y desprecia el vendabal [sic]

Cuando los truenos retumban

del cielo en la inmensidad

y se extremecen [sic] los riscos

al choque del huracán,

él está mucho más alto

sin temor y sin temblar,

impasible, majestuoso

arrogante, sin rival,

viendo a sus pies el nublado

que engendra la tempestad.

Al disiparse las nubes

y la tormenta cesar,

cuenta el gigante las islas

y ve su cuenta cabal:

son siete, ninguna falta

cada una en su sitio está.

Porque pasan las tormentas

como cosa accidental,

pero el grupo de las siete

nunca se disolverá.

Ninguna ley arbitraria,

ningún fiero capitán,

ninguna armada invencible

al coloso humillará;

desde el principio del mundo

preside el reino insular;

dejará de presidirlo

después del Juicio final.

Nicolás Estévanez

Geneto, 1862

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